Nuestros futuros arcos a medida - Parte I

El segundo motivo por el que fuimos a Gales en mayo fue para tener fácil acceso (una hora en coche) a la región de Somerset, al suroeste de Inglaterra, donde aparte de tener un queso de tipo brie bastante decente, vive Hilary Greenland.

Hilary Greenland es una de las pocas mujeres fabricantes de arcos que además se ha especializado en arcos primitivos, vikingos y medievales. Trabaja desde su pequeño taller en su casa de Bridgewater y atiende pedidos a medida. Su web es un buen resumen de su trayectoria y su talento pero la clave para pedir un arco a Hilary es ir a verla en persona para comentar todos los detalles de un pedido.

Hilary ha dedicado mucho tiempo a investigar sobre los distintos tipos de arcos como el Holmegaard, el Mollegabet, los flatbows americanos o el longbow inglés y eso le permite poder ser todo lo históricamente precisa que necesite. Conoce las propiedades de casi cualquier madera con la que se pueda fabricar un arco (no emplea carbono ni fibra de vidrio) y es capaz de encontrar el equilibrio entre tipo de arco, estética, tipo de fabricación, longitud y potencia para una persona determinada.

Un arco de estilo Mollegabet

Angela iba con la idea de un arco diferente a lo que tiene ahora, un Slick Stick (traducido, un flatbow réflex-déflex con ventana y de 58" de longitud) y se le ocurrió que un Holmegaard podría estar bien. Yo quería un longbow inglés, preferiblemente de una sola pieza de madera pero desmontable.

Hilary nos recibió en su casa y nos ofreció una taza de café en la cocina mientras hablábamos un poco de nuestra afición, de cuándo habíamos empezado, de si éramos más del tipo "arquero" o "deportista" y de las diferencias (y semejanzas) entre Reino Unido y España en cuanto a afición y regulación.

A la derecha hay un arco butanés, nada menos

Después nos enseñó algunos arcos que tenía, la mayoría bellísimos descartes que ella atesoraba. Arcos completos pero con algún defecto que los hacía inviables e inseguros. Servían, no obstante, para mostrar los diferentes estilos y maderas y ahí fue cuando empezamos a detectar que las potencias que buscábamos (25 libras para Angela con un máximo de 27-28 y 35 para mí con un máximo de 40) iban a suponer un condicionante clave más adelante.

Poco a poco empezamos a comentar las ideas que teníamos en la cabeza. Angela habló de su idea general que incluía un arco de estilo Holmegaard o similar y Hilary se interesó por la potencia. Al ver que hablábamos de unas 25-27 libras se mostró dubitativa. La madera que ella hubiera elegido, la de Olmo (y tenía algo de olmo) tenía el grano muy grueso, haciendo muy difícil que un arco tan fino (y plano) se mantuviera de una pieza tras tirar mucho tiempo con él. Un longbow inglés, decía ella, tiene un diseño que sí permite hacer arcos más livianos sin que se rompan pero un arco plano del mesolítico supone un reto descomunal. La madera de arce podía ser una opción y de hecho Hilary tenía un proyecto de arco de unas 32 libras de madera de arce que podía ser un punto de partida pero aunque Angela no lo descartó, la claridad de la madera no le entusiasmaba y no se alejaba tanto de su actual arco.

Mi petición de un "carriage longbow", un longbow inglés de dos piezas unidas por una bayoneta en la empuñadura, tampoco se quedaba corta en cuanto a reto. Combinar 35 libras y un arco eficiente iba a ser complicado. Recordemos que estamos hablando de arcos sin materiales modernos, es pura madera y las propiedades mecánicas del arco provienen exclusivamente de lo que la madera elegida pudiera aportar. Es en estos casos cuando la pericia del fabricante de arcos se pone a prueba, cuando tiene que conseguir un arco de poca potencia pero eficiente en su diseño sin poder recurrir a fibra de carbono o a láminas de fibra de vidrio.

Hilary señalando un tablón de madera que probablemente acabe convirtiéndose en parte del arco de Angela

La salida del particular laberinto para ambos llegó por la misma vía. Hilary nos ofreció la opción de tener arcos laminados y así poder combinar dos maderas diferentes que pudieran satisfacer la ecuación. Se habló del bambú y de "purpleheart" (género peltogyne) entre otras opciones. Nos preguntó si no querríamos ver nudos en la madera de bambú y dijimos que dejara los nudos.

Nos llevó entonces a un jardín contiguo a su taller para que tiráramos con unos pocos arcos y pudiera comprobar de primera mano nuestra técnica y nuestra apertura. Angela tiró con el arco a medio hacer de arce y yo con un par de longbows ingleses, uno de 45 libras con el que sufrí bastante por no estar acostumbrado y otro de 40 libras que manejé con más soltura.

Mesa y utensilios varios

Tras estos tiros entramos en su taller repleto de herramientas de carpintero. Estoy seguro de que el vocabulario encerrado en esas cuatro paredes merecía mucho más que simplemente pasear nuestros ojos pero no era el momento para hacer muchas preguntas. Hilary nos mostró más arcos, algunos fabricados hacía 30 años, y también tablones de diferentes maderas, incluyendo un tronco de madera de tejo.

Uno de los troncos que asoman es tejo

Hablamos de cierto declive, no de la afición al tiro con arco en sí, pero sí de los pedidos que recibían gente como ella. Su mayor enemigo, reconocía, era eBay y fabricantes chinos y de Europa del Este capaces de fabricar arcos muy baratos de aspecto tradicional de forma muy rápida. "La gente no tiene paciencia, ve una foto de un arco tipo longbow inglés y ve que lo puede tener ya por 150€ y lo compra, llevamos un año muy tranquilo de pedidos y no soy solo yo". Me cuesta pensar que el público objetivo de Hilary Greenland y los fabricantes chinos sea el mismo pero es posible que la diferencia entre un año de trabajo continuado y un año más tranquilo pueda ser el segmento que compra de forma compulsiva.

Tras un rato volvimos al salón de su casa para que tomara notas del pedido. Nos sentamos alrededor de una mesa y empezó a hacernos algunas preguntas más mientras anticipaba respuestas a otras que no formulaba. Lo fue anotando todo en un cuaderno para que no se le olvidara nada.

Las notas de Hilary sobre nuestro pedido. Es gracioso ver Pablo y Angela Ruiz :)

Finalmente, hablamos de plazos. Nos comentó que debería ser capaz de tener algo para probar a mitad de julio y terminado en agosto. No teníamos tanta prisa pero encantados con esas fechas y es una excusa perfecta para volver a tirar en Gales en julio y agosto o septiembre.

Esto quiere decir que ella hará una apuesta determinada por nuestros dos arcos (en el caso de Angela trabajará en dos arcos en paralelo) y los iremos a probar para que ella pueda entender bien cómo debe finalizarlos. Si no estamos satisfechos en algún momento del proceso, se queda los arcos, fue muy tajante en ese punto.

Llegó el momento de despedirnos pero antes de irnos visitamos su biblioteca de libros relacionados con el mundo del tiro con arco. Su colección es inmensa y saqué fotos a diestro y siniestro de los libros que ella destacaba como "imprescindibles". Desde los nativos americanos a los sarracenos, pasando por libros sobre el estilo turco o chino, los tenía todos.

¡Cuando miramos el reloj habían transcurrido tres horas! ¡Se nos habían pasado volando! Fue una experiencia fantástica pero nos quedamos con la impresión de estar siendo de los últimos que le encargábamos arcos. Por un lado, por la competición que ya he mencionado, por otro, por reconocer ella que cada vez le costaba más y que estaba pensando en jubilarse en pocos años. Por un lado piensas que llegas en el momento perfecto, con toda la experiencia acumulada a tu servicio y, por otro, te entristece un poco que no pueda seguir, como decíamos en broma, otros 20 años para ser considerada "de verdad" una experta.

Podéis ver un vídeo de apenas tres minutos en donde probamos unos arcos y charlamos sobre las maderas.

Lo dejo de momento aquí pero os iremos contando el proceso según vayamos teniendo noticias.