VI Aniversario de Arqueros de Madrid, una fiesta arquera de primera categoría

Son ya seis años los que el club Arqueros de Madrid lleva en el actual campo MonteViejo, donde muchos lo hemos conocido. En estos seis años no han dejado de crecer y realizar todo tipo de actividad, internas para los abonados y abiertas a la comunidad arquera en todos los niveles. Sus cursos de iniciación, de frecuencia casi mensual, son una de las mejores opciones para adentrarse en el tiro con arco 3D en la Comunidad de Madrid y su web se mantiene siempre actualizada con circulares y resultados.

Por tanto, no sorprende ver cómo en la celebración de su aniversario viniéramos tantos arqueros y arqueras de tantos clubes diferentes, algunos de la Comunidad de Madrid pero otros de provincias limítrofes.

Pospuesta la tirada por amenaza de lluvia en su primer intento, llegamos a este domingo con más ganas aún si cabe para disfrutar de dos recorridos de 24 dianas en una mañana con una gran barbacoa de colofón.


Así lucía la zona del primer recorrido por la mañana

Una jornada de dos recorridos es probablemente una de las mayores aspiraciones de nuestra afición porque asegura concluir la jornada saciado de flechas y hasta un poco agotado. Noventa y seis flechas en una larga mañana apaciaguan hasta el más exigente. Naturalmente, pocos clubes pueden permitirse montar dos recorridos a la vez con una colección de animales tan variopintos como los que vimos hoy en Arqueros de Madrid, pero no solo por los animales en sí, montar y desmontar dos recorridos de este nivel requiere un trabajo nada desdeñable.

Si para disfrutarlos había que levantarse un poco antes y aparecer a las 8.45h, así fuera. Pocos minutos pasados de esa hora llegué con el coche para aparcarlos mientras veía a Yamila, Luiyo y Álex ya montando sus arcos para la jornada. Yamila había venido con su "Deer Slayer", Luiyo con su Falco Spirit y Álex con su nuevo Bearpaw Blackfoot para probar las sensaciones del longbow.

El número de coches aparcados nos dio ya a entender que estaríamos ante un día de mucha compañía y en las dianas de calentamiento ya empezaban a formarse segundas filas para las primeras flechas de la mañana. Al poco aparecieron Ana y Álex y con ellos estuvimos ya los seis que conformamos la patrulla de la diana 24.


La patrulla del día, formada por Luiyo, Álex, Ana, Yamila y yo

Yo había decidido coger mi Falco Force de nuevo, tras dejarlo a primeros de enero con muy buenas sensaciones para apostar fuerte por mi longbow inglés. He tirado tan poco en este año que quería darle una sesión "intensiva" al Falco dentro de una clara preferencia por el longbow inglés más allá de las tiradas IFAA que estoy haciendo. Era como una sesión recordatorio sin ninguna aspiración concreta, solamente volver a tirar con ese arco tras casi tres meses y tirar bien.

Por cierto que decidí probar a dejarme la mochila en el coche y llevar el portabotellas y un pequeño saco para lo imprescindible del día y fue una muy buena decisión.

Arqueros de Madrid había dispuesto a los arcos desnudos y poleas en un recorrido y al resto en el otro. Así, la posibilidad de generar tapones sería prácticamente imposible. Aún así, siendo nosotros seis, nos conjuramos para tirar con mucha ligereza.


Una panorámica con la sexta propuesta en el centro

El primer recorrido discurría por la vaguada más alejada de la entrada y luego giraba al sur, subiendo la lengua de tierra para volver zigzagueando por la vaguada en forma de media luna que conecta con la diana de distancias y más allá con la caseta y dianas de calentamiento. Los primeros tiros tenían todos en común una orientación norte o noreste hacia arriba de forma que si tenías buen tino con las primeras flechas, podrías beneficiarte de ello al menos unas pocas dianas. Esto en teoría, claro, porque en la práctica fallamos propuestas casi idénticas. En cuanto la diana tenía orientación este, el sol nos castigaba sin piedad cegándonos por completo. A cambio, pudimos comprobar cómo las previsiones metereológicas habían resultado un tanto más agoreras que la realidad. De hecho, algunos en la patrulla empezaron a pensar en quitarse alguna capa de las cuatro que llevaban.


Ana y Álex en sendos anclajes ante un enorme dinosaurio

No voy a detenerme en cada uno de los integrantes de la patrulla porque éramos seis y cada uno tenía su propio objetivo y su forma de conseguirlo. Sí merece la pena destacar que Yamila optó por el longbow al ver Álex que no se hacía con él en su estreno, tomando Álex el recurvo Deer Slayer de Yamila. El resto tirábamos con arcos ya muy conocidos por nosotros. Por lo demás, en general se notaba que nos faltaba un poco de práctica por la escasez de flechas en lo que llevábamos de 2018 pero en cuanto a la técnica había poca discusión ya que en general no andábamos tan mal.


El dinosaurio, una de las propuestas estrella del día

Aunque había venido mucha gente a la tirada especial de aniversario, el dividirnos en dos recorridos provocó que muchas veces creyéramos que en lugar de estar en una tirada, estuviéramos en un recorrido privado, como el fijo, con alguna sensación de presencia lejana. Esto no hizo que nos relajáramos ni un ápice en nuestro ritmo ligero de tirada, porque lo llevábamos ya casi programado en nuestro cerebro, pero sí que nos transmitió un ambiente de tirada casi como entre amigos que han quedado para luego tomarse un buen arroz o un cordero en un pueblo de los alrededores.

Con las lluvias de las últimas semanas pero sin que la primavera hubiera llegado aún teníamos un campo muy verde y prometedor, con sombras frescas y suelo mínimamente húmedo y embarrado en ocasiones. Sin duda disfrutaremos de una primavera excepcional que esperemos que dure hasta primeros de junio sin problemas con todo el agua que ha bebido el terreno este año.

Hubo algunos tiros "épicos", la mayoría protagonizados por Yamila y por Álex (Favieres) que se animaban con facilidad a tirar desde la piqueta roja. Era tan enorme el handicap que se autoimponían que aceptamos anotar los resultados que obtuvieran. Para nuestra sorpresa (o no), pudimos disfrutar de algunos de los mejores tiros de toda la jornada y algunos pudimos incluso grabarlos.

Luiyo terminó con la puntuación del "par del campo", habitualmente conocida como 240 puntos, mientras que yo me quedé en los 234 puntos. Sin embargo, en las últimas tres dianas algo había hecho "clic" en mi cabeza y de pronto me vi imbuido de una enorme confianza. Supongo que mi cerebro y mi memoria muscular habían sintonizado de nuevo con el arco y estaban listos para hacer un mejor recorrido a continuación. El resto tuvo algunos problemas para superar los 100 puntos pero luego progresaron bastante más rápido. De todas formas, nunca pareció que los puntos fueran tanto un problema como sentir que la flecha había sido buena.


Unos minutos de descanso entre recorridos

Para la pausa entre recorridos teníamos un tentempié con un poco de queso, encurtidos, patatas fritas, ese tipo de cosas. Lo suficiente para hacernos la espera más llevadera y que el estómago no rugiera durante el segundo recorrido. En este descanso pudimos intercambiar impresiones con otra gente y confirmar que el día tan estupendo que estaba haciendo tenía su reflejo también en el ánimo y el disfrute de los asistentes. Además, con un segundo recorrido todo el mundo tendemos a estar esperanzados de que se nos dará (aún) mejor. Esuché rumores de que Pedro Antonio había superado los 380 puntos con su longbow y me dio hasta vértigo el pensar en una puntuación así.

Ana y Álex tuvieron la mala suerte de recibir una llamada de sus vecinos, que estaba sufriendo una fuga de agua y pensaba que era de ellos. Álex salió disparado para su casa y Ana se quedó con nosotros tirando. Más tarde en el día descubrieron que esa fuga de agua tenía origen en el propio piso de los afectados en donde estaban de obras. En fin.


Las patrullas dirigiéndose a sus respectivas dianas de salida

El segundo recorrido nos sorprendió a algunos un poco entumecidos y con los dedos de la cuerda un poco sensibles. Pasadas las primeras dianas volvimos a entrar en calor aunque Luiyo no quedó del todo contento con las sensaciones de su guante.


Yamila ante el gorila albino desde la piqueta roja. Tirazo.

Yo me había propuesto (públicamente) llegar a los 320 puntos así que cuando empecé con un mísero cinco me dije que así no íbamos a llegar muy lejos. En todo caso, todos tuvimos un arranque bastante decente durante las primeras dianas salvo quizá Luiyo que no acababa de encontrarse cómodo. Como si de una profecía autocumplida se tratara empezó a pronosticar un recorrido "muy largo". Yo me traje de nuevo las sensaciones de las últimas dianas del primer recorrido y empecé a enchufar buenas flechas a ritmo de 300 puntos.


Luiyo frente a un jabalí

Este segundo recorrido discurría por la zona del club que da a la carretera de Burgos y la vaguada inmediatamente adjunta. Ésta es la zona que más me gusta, sobre todo algunos tiros entre los árboles y otros lejanos. Para Yamila y Álex era la primera vez que tiraba por esa zona y creo que les gustó bastante.


Ana se prepara para tirar su flecha ante la atenta mirada del resto. Esta zona fue particularmente bonita.

Aquí un poco ya "de perdidos al río", Yamila empezó a tirar cada vez más veces desde la piqueta roja. Luiyo, una vez que se encontró de nuevo a sí mismo se animó a los tiros "bonitos" y "épicos" y el resultado fue digno de ver, con tiros absolutamente excepcionales testimonio de buena técnica y precisión.


Una diana que se nos dio en general bien

Vimos dianas habituales como jabalíes, pecaríes, leones y córvidos pero también dodos, avestruces, dinosaurios y extrañas cabras. Hubo un momento que perdimos la cuenta de la varidad de dianas que habían disfrutado esa mañana juntando ambos recorridos. Sin ninguna duda, un despliegue de material espectacular. También apreciamos el saber hacer de propuestas originales. Algunas las recordábamos de otroas jornadas pasadas pero no pocas eran nuevas sugerencias muy interesantes, con tiros picados entre los árboles, siempre tan bonitos.


Yamila con un "frame" casi perfecto

Creo que este segundo recorrido, lejos de cansarnos, nos revitalizó un poco. Es probable que la promesa de la gran barbacoa tuviera algo que ver pero sobre todo creo que fue el deseo de completar una buena jornada. El primer recorrido se había parecido un poco más a un examen privado pero este segundo era más puro disfrute, sin ataduras.


Ana y yo frente al enorme oso

En mi caso, tuve a tiro los 320 las primeras 16 dianas pero en la 17 tuve un doble cero por dos malas alturas y aquello me frenó en seco. Sin embargo, mantuve una media de más de 12 puntos hasta el final del recorrido para terminar con 296 que me supo muy bien por la seguridad con la tiré mis dos últimas flechas.


Ese mismo oso con dos flechas impresionantes desde la piqueta roja por parte de unos orgullosos Luiyo y Yamila

Estábamos a cien metros de la barbacoa cuando terminamos y prácticamente nos teletransportamos allí mientras terminamos de cotejar resultados y firmar tablillas de puntuaciones. Néstor estaba sacando pinchos morunos, panceta, chorizos y morcilla a una velocidad bastante decente pero no tanta como la que la gente tenía para agenciarse pan y carne. Al final llegó un momento en donde las tornas se inviertieron y es que los estómagos empezaron a estar saciados en algún punto tiempo antes de que los costillares se pudieran catar, lo cual no impidió que volaran de nuevo.


La barbacoa y los arcos "colgados" tras dos recorridos

El ambiente era festivo, hacía un día fantástico y todos acompañábamos a Arqueros de Madrid en su celebración, se podía pedir poco más. Aún así, viendo ya la hora que era, pasadas las tres y media, Luiyo, Yamila y Álex optaron por marcharse y yo decidí quedarme para celebrar los podios y hacer algunas fotos más junto con Ana, que se volvería en mi coche.

Cual no fue mi sorpresa cuando sacaron las hojas impresas con los resultados y me vi tercero en longbow. Creo que lo comprobé tres o cuatro veces para estar seguro porque fue del todo inesperado. Eso sí, Pedro Antonio había hecho 737 puntos entre los dos recorridos (supongo que 385 y 352 o similar) y Jesús Vallagrán 638 (¿320 por recorrido?) mientras que yo encabezaba la larga lista de los "mortales" con un total de 530.


De izquierda a derecha, Jesús, Pedro Antonio y yo

No tuvimos que esperar mucho rato para que llamaran al podio y nos hicieran entrega de unos bonitos trofeos, que junto con unas últimas buenas flechas en magnífica compañía y el regusto ligeramente picante de una estupenda morcilla, pareció el perfecto final para la jornada antes de volver a casa.


Una nueva lona del club que no había visto antes, muy chula

Muchísimas gracias (y felicidades) a Arqueros de Madrid por regalarnos este día en su cumpleaños. Algunos lo dijimos más abiertamente y otros más en petit comité pero fue obvio que el día había sido un enorme éxito y que el año que viene correremos a inscribirnos de nuevo en el VII aniversario. Hasta entonces, nos queda un muy prometedor 2018.

Os dejo con un vídeo que ha quedado hasta resultón, espero que lo disfrutéis. Si tenéis cualquier comentario sobre la jornada, no dudéis dejarlo al final de este post.