3ª tirada liga Castilla y León organizada por Arqueros de Gaia

Arqueros de Gaia se lanzó a organizar su primera gran tirada oficial con la tercera jornada de la liga 3D de Castilla y León en 2017. Por cierto, ¡que en Castilla y León ya van por la tercera tirada en 2017 y estamos en marzo!

Miki, de Arqueros de Gaia, ya nos había avisado de que nos invitaría a Angela y a mí cuando tocara alguna tirada importante y así lo hizo. Fuera de ranking, al ser de Madrid, la idea era disfrutar de la organización y recorrido del club segoviano. Aunque Angela no podía asistir este fin de semana yo sí que me animé a participar en mi categoría habitual de Longbow y el domingo por la mañana, con una hora menos de sueño por el cambio al horario de verano, cogí el coche y me vine a El Espinar, municipio localizado muy cerca de Madrid, apenas unos kilómetros pasado el túnel de Guadarrama, donde habían preparado el recorrido de la tirada.

113 arqueros y arqueras nos dimos cita en todas las modalidades en un día frío, ventoso y húmedo con rachas de lluvia y algo de nieve. Un día claramente desapacible para tirar pero no imposible. Afortunadamente, había poca niebla y ya desde los accesos al Parque del Pinarillo y Cerro de la Hoya se podía disfrutar de unas vistas que alcanzaban varios kilómetros en todas direcciones.

Durante el calentamiento. Diría que al fondo se ve la cumbre de Cueva Valiente dominando la escena.

En el calentamiento más que calentar lo que hice fue enfriarme las manos hasta no sentirlas mientras tiraba unas pocas flechas a varias distancias para coger tono. Los resultados fueron prometedores pero la verdad es que me quedé preocupado por el poco ánimo que tenía el día de acercarnos aunque fuera a los diez grados. Miré con cierta intranquilidad mis plumas completamente mojadas y pegadas al ástil. En circunstancias normales me habría encogido de hombros pero en esta ocasión, a la espera de una nueva tanda, estaba tirando con las flechas de mi longbow inglés histórico, con un spine significativamente inferior. Las plumas era lo único que compensaba ese spine más blando y sin ellas esperaba vuelos como mínimo "sucios" con mi Falco Force.

El terreno del recorrido era un parque municipal con numerosos pinos y pequeñas peñas con cierto desnivel en ocasiones pero muy paseable. Se accedía por un torno metálico y las veinticuatro dianas estaban distribuidas por prácticamente toda su extensión.

Mi patrulla, la número ocho, la componíamos Apolonio, María Luisa, Jose, Enrique y yo. A Apolonio, Apo, ya lo había visto en otras ocasiones, sobre todo en medievales (en las finales). A María Luisa no la reconocí en ese momento pero luego caí por un comentario al final de uno de los organizadores que, efectivamente, la había visto quedar subcampeona de España de longbow en sala hacía una semana. Con Jose y Enrique era la primera vez que nos veíamos en persona o virtualmente...

De izquierda a derecha, Jose, el que escribe, Apo, María Luisa y Enrique. Una foto en la última diana del recorrido.

Antes de arrancar, la alcaldesa de El Espinar, Alicia Palomo, trató de inaugurar la primera diana sin mucho éxito (qué valentía, la verdad, delante de tantos arqueros y arqueras, por cierto yo diría por dónde fueron sus flechas que era zurda de ojo) y nos quiso dar la bienvenida en nombre del municipio y desearnos lo mejor. Fue un detalle y un paso más para que en Segovia, como reclama Arqueros de Gaia, se vaya abriendo camino el tiro con arco.

Uno a uno fuimos pasando por el torno metálico. La foto está tomada desde el punto en el que luego nos habló la alcaldesa. La hilera de pinos es preciosa.

La primera diana fue con diferencia la más difícil de todo el recorrido. Dos perdices a no sabría decir cuántos metros. Solo impacto una flecha de las 10 que teníamos en el carcaj los cinco de la patrulla, creo que de Apo. Entre que me ofrecí para anotar puntuaciones y que quería hacer fotos y vídeo pronto tuve las manos absolutamente congeladas. Soy de "manos calientes" pero esto era un reto exagerado. Apenas unos pocos grados, mucho viento, el arco mojado... me costaba hasta cerrar la mano del arco.

Si esto suena a excusa, es que en parte lo es para explicar no el doble cero de las perdices que no fue nada extraño sino la tremenda inseguridad con la que tiré toda la primera mitad del recorrido. Encogido, con frío, manos heladas, totalmente incómodo. Además, no sé si era el agua en suspensión o la niebla pero tenía la vista como nublada. Como si hubiera resol, de forma que no podía focalizar la vista bien en el punto del animal al que quería dar. No tuve ningún otro doble cero en todo el día pero en las primeras doce dianas sumé tan solo 103 puntos.

Al margen de esta pésima puntuación (al menos para lo que estoy acostumbrado, que es entre 120 y 145 por mitad), el recorrido en sí estaba muy bonito. Animales nuevos o prácticamente nuevos en propuestas de tiros muy bonitas. La mayoría eran tiros que no exprimían las distancias y nunca con maleza o peñas incomodando. En definitiva, era un recorrido para hacer récord personal si hubiera hecho un poco de mejor tiempo.

María Luisa a punto de ensartar una flecha a una rapaz

Apo en general empezó muy enchufado. Iba directo a superar los 300 puntos (y lo consiguió), que siempre es una buena referencia para un recurvo instintivo. María Luisa le seguía los pasos de cerca aunque creo que en la segunda mitad tuvo algún fallo de más y se frenó en lo que podía haber sido una muestra de su innegable calidad. Jose en general fue paralelo a María Luisa con su recurvo, con una mejor primera parte que la segunda. Enrique, creo que relativamente nuevo en esto de tiro con arco pero sobre todo en 3D (nunca había tirado) luchaba con sus primeras flechas de madera tras haber tirado en el pasado con flechas de carbono con su longbow.

En el caso de Enrique, sin entrometernos mucho, le comentamos que tiraba mucho mejor cuando abría el arco del todo y él mismo lo pudo comprobar siempre que lo hizo. Creo que se fue con muy buenas sensaciones.

Enrique se prepara contra un carnero

Las dianas eran el reparto habitual en 3D que tanto nos gusta. Corzos, ciervos, carneros, jabalíes, conejos, avutardas, zorros y hasta un oso. No hubo muchos animales enormes pero tampoco se echó en falta porque cada tiro estaba pensado con cariño y tenía su sentido y su dificultad medida.

A mitad de recorrido hicimos una pausa en un puesto de agua y fruta. Yo tiré de una chocolatina que llevaba y más tarde de unas avellanas que siempre llevo conmigo. Con esos pequeños bocados estoy siempre con "barra de energía" en niveles aceptables. No sé si llegué a beber agua pero es que el día tampoco era de mucha sed, la verdad.

El entorno era precioso. A lo lejos se ve una patrulla más adelantada

El sol se asomaba a veces y transformaba el campo de dos o tres verdes agrisados en todo el catálogo de color que un parque así tiene. Pero nunca nos los creímos de verdad. Yo seguía con las manos heladas y el cuerpo encogido pero cuando pasamos el ecuador me conjuré para levantar un poco el nivel de mis tiros. Y, en fin, funcionó. No tenía la mejor suelta (¡y sigo abriendo la boca!) pero las flechas empezaron a volar a los pulmones y corazones con mucha más asiduidad. Tanto fue así que conseguí remontar esos 103 puntos de la primera mitad y quedarme con 245 al final. Un parcial de 142 puntos sí es a lo que estoy más acostumbrado. Ojalá hubiera tenido otras doce dianas más pero esto no funciona así, la remontada se quedó en donde se quedó pero el buen sabor de boca compensó las malas sensaciones del comienzo.

Aquí estábamos cerca del final. Enrique duda entre comerse una manzana o disparar una flecha

Una flecha que me dio muchísima rabia fue una contra un cervatillo. La primera fue un precioso pulmón y cuando estaba anclando con la segunda sabía que iba a meter un corazón. La flecha, sin embargo, se escapó haciendo un extraño por encima. Me quedé muy sorprendido (casi más que enfadado) y el misterio se desveló cuando al recogerla vi que había tirado con una flecha sin punta, que se había roto en una de las primeras dianas. Nota mental, recuerda darles la vuelta a las flechas con las que no quieres tirar.

Mis flechas en la segunda mitad nunca tenían problemas de lateralidad, era puramente un tema de altura así que la suelta era suficientemente buena

A cambio, en la penúltima diana, contra un ciervo, metí un corazón y un pulmón preciosos y me quité el regusto amargo de un plumazo.

Terminamos poco después de la una sin que hubiéramos tenido ni un amago de tapón. El recorrido había ido muy fluido, fácil de seguir, con tiros muy bonitos y un entorno realmente hermoso, como es la sierra de Guadarrama. La patrulla fue un lujazo, muy relajada, hablando de todo un poco... repetiría mañana mismo sin dudarlo.

A la vuelta nos estaba esperando el café que nos fue esquivo por la mañana (porque cuando estaba aún haciéndose dieron la señal de ir al recorrido) y el bocadillo de panceta, lomo o chorizo. Yo me rendí ante unos buenos chorizos abiertos en la parrilla y prácticamente me sacié. Tuve ocasión de hablar un poco con Jorge Gil, también Ángela de Arqueros de Gaia, Pedro Antonio --que había hecho 363 con su longbow (y decía que podía haber hecho más y me lo creo)-- y con Sara, que me dijo que seguía este blog con cierta regularidad ¡hola Sara! :)

Viendo que el día no tenía pinta de mejorar, que podía llegar a casa "casi a la hora del café" y que el estómago andaba satisfecho opté por despedirme sobre todo de Miki, que seguro que a estas horas (las siete de la tarde) aún seguirá ahí con unas pruebas de tiempos de eliminatorias.

A mi modo de ver, Arqueros de Gaia hizo un magnífico trabajo. Estarán pensando en el fallo del café matutino pero, honestamente, eso es una minucia comparado con la organización de la línea de tiro en el calentamiento, la organización de las patrullas, cumplimiento de tiempos ejemplar (incluyendo dicurso de agradecimiento de la alcaldesa), recorrido muy agradable (el frío y el viento no son cosa de ellos) y un final también muy ordenadito. Estaré pendiente de la próxima que hagan, ya sea en El Espinar o en otros sitios que hayan "ojeado". Al fin y al cabo, es gente amiga y Segovia está a tiro de piedra de Madrid.

Os dejo con el habitual vídeo (hay un poco de ruido en el micrófono por el viento pero lo arreglaré comprándome algún gadget para eso, visto que le doy bastante uso a este móvil en las tiradas) en donde se pueden ver buenos tiros. El ojo entrenado podrá ver un punto de enfleche bajo en el arco de María Luisa o al menos el vuelo de su flecha en algunos momentos indica un problema de ese tipo.