A por el curso de formación de monitor RFETA

Mi idea desde hace tiempo es adquirir conocimientos técnicos fiables sobre la disciplina de tiro con arco. Luego podré decidir qué aplicabilidad tienen para mi propia formación o si hay consejos válidos para gente cercana que lo practica.

En los pocos años que llevo tirando con arco he leído algunos de los libros más relevantes y recomendados pero siempre me he quedado con la sensación de que estaría bien participar en un curso formativo "serio" de la mano de profesionales. Y digo esto, sabiendo que lo más probable fuera que la formación llegara alrededor del arco recurvado/olímpico y el arco de poleas, no el arco recurvo instintivo o longbow.

Por otro lado, en los pocos años que llevamos tirando, Angela y yo hemos dado a conocer esta afición a una docena de arqueros y arqueras que tiran regularmente y a otra media docena que ha hecho el curso y aún están pensando si continuar con ello. No sería de extrañar que esta tendencia continuara en el futuro y que quisiera invitar a una tarde de un sábado a alguien a probar "lo del tiro con arco" sin necesidad de pasar primero por un curso de iniciación, que vendría después. La titulación de Monitor RFETA me permitiría acompañar a una persona sin licencia federativa para que descubriera si le llama la atención o simplemente como un buen plan de fin de semana. De entrada, salvo por el apartado de las prácticas, no me llama la atención participar habitualmente en cursos de iniciación.

Finalmente, en el pasado mes de mayo la federación española de tiro con arco publicó una circular en donde se anunciaba la formación para Monitor RFETA que además servía para convalidar una parte de la titulación de monitor de tiro con arco nivel I para los que quisieran continuar en formaciones más avanzadas.

El problema con el que me encontré al leer la circular es que no bastaba con tener la licencia federativa en vigor para poder optar a una plaza en el curso. La circular indicaba claramente que se pedía un certificado de mérito deportivo que en la práctica suponía probar la participación en al menos dos competiciones nacionales o autonómicas oficiales con arco recruvado con visor o arco de poleas. Pregunté si podía usar mi mérito deportivo con las dos modalidades en las que he participado hasta ahora en el seno de la federación, ARI y ALO, pero me confirmaron que no valían.

No obstante, existía una forma de optar al curso sin tener el mérito deportivo y era a través de una prueba de acceso presencial. La prueba de acceso consistía en demostrar conocimientos teóricos de un arco recurvado con visor, un arco de poleas y el vocabulario habitual en el tiro con arco, pero también pedía una prueba de puntuación con una diana de 80cm a 18 metros, en concreto 45 puntos de los 60 posibles. Esto en sí mismo no representaba un reto extraordinario salvo por el hecho de que tenía que realizarse con un arco recurvado con visor y anclaje bajo la barbilla (estilo olímpico, para que nos entendamos), algo que nunca había hecho ya que mi primer encuentro con un arco fue en el curso de iniciación de Arqueros de Madrid con un recurvo instintivo.

Para empezar, no disponía del equipo necesario y me lancé a la búsqueda de las piezas. Yamila me ofreció su antiguo arco de iniciación takedown que tenía los agujeros para el visor y el botón de presión así como el reposaflechas elevado. Estas otras piezas las tuve que comprar buscando un equilibrio de presupuesto. También compré y monté unas flechas algo mejores que las iniciación pero sin preocuparme mucho del spine o de su vuelo pues a 18 metros, cualquier flecha que volara suficientemente bien serviría para la prueba. Tuve que comprarme hasta un protector de pecho, algo que resultó rarísimo de llevar pero que era exigencia de la prueba.

El jueves por la tarde, un día antes de la prueba, seguía empeñado en tirar con anclaje en la comisura pero ya me notaba cómodo con el usor del visor

En segundo lugar, no tenía apenas tiempo para hacer un ensayo con todo esto. La fecha de mi prueba era este viernes pasado gracias a que Carlos Morillo, la persona que está detrás de la formación, se ofreció para hacer una segunda prueba a quienes no pudieran estar en la primera fecha (yo estaba fuera de España). Pero solo pude hacer un primer experimento el miércoles, dos días antes. Fui a Arqueros de Madrid con mi arco y todas las piezas a probar "la cosa". Me llevé hasta una diana de 65cm de IFAA-field que tenía por casa para colocarla en un parapeto que está como a 18-20 metros en las dianas de calentamiento. Esa tarde, aprendí a usar el visor por primera vez y me costó un poco hasta que las flechas empezaron a agruparse pero no me atreví aún con el anclaje bajo la barbilla. Hacia el final, me di cuenta de que la cuerda del arco de Yamila estaba con el forro pelado en la garza inferior (un tip afilado, seguramente) así que paré inmediatamente y volví a casa con la necesidad de encontrar una cuerda sustituta. Tuve mucha suerte porque encontré una de dacrón de 68" de reserva para mi longbow inglés que con unas cuantas vueltas de más pareció servir.

Al día siguiente, fui a continuar el proceso con la duda de qué anclaje me aceptarían en la prueba así que al final, en el campo, opté por llamar a Carlos Morillo quien me confirmó que esperaba ver anclaje bajo la barbilla. Eso me preocupó un poco pero me decidí a probar con ese anclaje. Al principio fue horrible porque no era consistente. Un arquero del club, Jesús, me dijo que tenía que tocar la comisura del labio y la nariz así que me puse a anclajar sintiendo la cuerda así. Obviamente, el visor no estaba calibrado para este nuevo anclaje pero incialmente solo buscaba agrupación. Cuando lo conseguí, ante la atenta mirada de Yamila, que se había pasado esa tarde para tirar y me grabó en ocasiones, procedí a recalibrar el visor para ver las flechas en el amarillo de la diana. Las flechas empezaron a agruparse con la ocasional flecha desastrosa y comencé a contar los puntos. Tuve una serie de tandas de seis flechas en donde superaba los 45 puntos pero hacia el final estaba muy cansado y empecé a errar en exceso. Las sensaciones de tirar con visor son tan diferentes, que junto con el anclaje bajo la barbilla me pareció que estaba realizando otra actividad diferente a tirar con arco pero mi mente racional me decía "puede que no te guste tanto, pero esto también es tirar con arco y la técnica general es la misma". Así que tras un breve descanso hacia el final, hice dos rondas más con agrupaciones adecuadas y me fui a casa sin tener la seguridad de que podía tener un anclaje consistente con la cabeza-cuerda-comisura-nariz igual.

Mis primeras pruebas con anclaje en la barbilla, reconozco que me sentía muy raro

El viernes sobre las 16.30h aparecí por el parque deportivo de Puerta de Hierro donde la Federación Madrileña tiene su centro de tecnificación y donde se realizaba la prueba y cuando llegué me puse a calentar un poco los músculos y a montar el arco. Carlos Morillo apareció en mitad del proceso y me comentó que me pondría una diana para practicar y calibrar el visor. De esta manera pude a marchas forzadas volver a encontrar el anclaje que pareciera consistente. Hice tres rondas de seis flechas, una mala, una regular y una buena y le fui a buscar para empezar. Primero hablamos de mi experiencia como arquero y de ahí fueron respondiéndose las preguntas de carácter teórico de forma natural. Creo que fue en ese momento cuando Carlos Morillo se percató finalmente de que estaba hablando con un arquero de longbow de bosque y que hasta hace dos días no había tirado con visor y que solo hacía 24h que había probado por primera vez el anclaje bajo la barbilla en lugar de en la comisura del labio.

Hice una primera prueba de tiro con seis flechas que le sirvió para ver mi técnica en acción. La puntuación en este caso le resultó indiferente (creo que fueron 40 puntos o alguno más) y entonces procedimos a la prueba de puntos aunque él ya me avanzó que después de hablar conmigo y verme tirar los puntos iban a ser un asunto secundario. En cualquier caso, procedimos a la prueba de puntos y obtuve 47 puntos, suficiente para pasar el corte de los 45, perfecto.

Volvió entonces a preguntar si nunca antes había tirado con visor o con anclaje bajo la barbilla y le volví a comentar lo que ya escribí más arriba, que era un novato total. La verdad es que recibió esta información de forma muy positiva y tuvo muy buenas palabras para mi técnica, mi anclaje y todo el ciclo de tiro. No voy a reproducir aquí todo lo que me dijo pero el caso que me quedé encantado con su análisis.

Tras esto, solo quedó entregarle la fotocopia compulsada de mi título universitario (cualquier cosa de ESO/EGB para arriba sirve), escuchar sus consejos para practicar el verano con estabilizador largo y algunas ideas que tenía para el curso y desmontar todo y volver a casa feliz de haber superado la prueba con éxito. El día concluyó con una visita al centro de Astronomía Espacial de la Agencia Espacial Europea en Villafranca del Castillo con Angela, Yamila y Alex, todos arqueros, para disfrutar de un tour por maquetas de satélites, una charla sobre astronomía espacial y el uso de múltiples telescopios puestos por voluntarios para los 400 participantes de la jornada, así que fue un viernes absolutamente genial.

Ahora ya solo queda esperar hasta mediados de septiembre para que arranque el curso. Trataré de seguir jugando con el arco recurvado con visor, etc, pero en el corto plazo lo que quiero es darme un atracón de longbow o histórico, que, tras el mundial de IFAA en Italia, lo necesito ya.

Por supuesto, cuando llegue el curso, iré relatando aquí cómo transcurre no solo para mí sino para los 30 alumnos que nos hemos inscrito, de los que conozco apenas a uno o a dos.

Os dejo un vídeo de mis progresos el mismo jueves por la tarde en donde se ve que empiezo con el anclaje en la comisura pero luego me veo obligado a pasar al anclaje bajo la barbilla.