Liga Arqueros de Madrid 2016 - 3ª Jornada

Por estar de viaje en Gales y el suroeste de Inglaterra como contaba en este artículo me perdí la segunda jornada de liga de Arqueros de Madrid de 2016 pero no quise saltarme la tercera jornada. De haberlo hecho habría quedado fuera del ranking general y siendo la única competición anual que sigo este año me habría chafado un poco.

Se dio la circunstancia de que este fin de semana estaba con Angela y mi familia (padres, hermanas, cuñados, sobrinas, etc) en la casa que mis padres tienen en la zona de Pedraza, Segovia. Por tanto, tuve que madrugar un poco para coger el coche y llegar a tiempo al campo. Sarna con gusto no pica, claro.

Realmente el problema que tenía yo era que se me habían olvidado las flechas "buenas" en nuestra casa en Madrid y había llevado solo los descartes para entrenar. Se trata de flechas de madera muy tocadas ya. El aumento de media pulgada del vástago ha cambiado muchísimo su comportamiento y cada tiro las deja más y más tocadas aparte de que el vuelo ha perdido algo de su belleza. Ya sabéis el dicho "tira mejor el arquero cuando cree que tiene el equipo mejor preparado que cuando lo tiene pero opina lo contrario". Pues yo pensaba que no lo tenía pero también sabía que tampoco podía afectar tanto.

De nuevo en Arqueros de Madrid se juntaron tantos arqueros y arqueras que agotaron el máximo de 24 patrullas. Yo estaba en la 20 con Claudino, con quien ya había tirado en otras ocasiones, y con Dioni y Virginia que habían venido de Valdorros en Burgos.

Claudino, Dioni y Virginia

Empezamos sobre las 10.00h tirando a dos cocodrilos pequeños. ¡Últimamente tengo la mala fortuna de empezar con dianas pequeñas! A ver si en la próxima veo un ciervo o jabalí...

Hacía unos días había empezado a leer el libro "Idiot Proof Archery" de Bernie Pellerite. Me lo había recomendado Siim Talmar, el hombre detrás de la casa Falco, y me dijo que venía bien para arqueros analíticos como yo. Buena parte del libro era de aplicabilidad dudosa porque está destinado a tiradores de poleas pero mucha otra parte encaja perfectamente. De momento me está encantando pero apenas he podido poner en práctica nada de lo aprendido y una tirada de liga no es el momento para experimentar mucho. Aún así apliqué dos mecanismos que creo que me fueron bien.

  • Dedicar unos segundos, tras el anclaje firme, a enfocar el punto al que quiero disparar. Consiste en concentrarme y concentrarme en ese punto olvidándome de soltar.
  • Pensar en la conclusión del tiro, no en la suelta en sí. En lugar de obsesionarme con la suelta (de momento es un acto consciente), me dedico a pensar en la conclusión del tiro. En mi caso, la conclusión es tocarme con la mano de la suelta el hombro derecho. Visualizo eso en lugar de la suelta y de esa forma la suelta pasa a realizarse mucho más subconscientemente.

En general, me sentí a gusto. No estaba tirando muy bien en términos de altura pero no estaba tirando mal. A veces me pasaba que metía una muy buena primera flecha y la segunda se me iba alta. Yo creo que esto se debe a un tema de concentración y tengo que ser muy consciente de ello o me seguirá pasando.

El recorrido en sí era muy bonito aunque el campo estaba ya algo más amarillo. Los tiros tenían una dificultad alta. Las distancias estaban forzadas en la mayoría de los casos y el terreno no ayudaba precisamente. La zona que eligieron para el recorrido me gusta menos que otras de la enorme finca de Arqueros de Madrid pero están obligados a ir cambiando y creo que le sacaron mucho jugo a los tiros inclinados.

Pronto se formó un tapón delante de nosotros. La patrulla que nos antecedía estaba compuesta por cinco tiradores y empezaron tirando de uno en uno. Cuando se dieron cuenta de que corríamos el riesgo de atasco pasaron a tirar dos, dos y uno, pero el ritmo ya había bajado un poco. Luego ya dio igual porque se había formado otro tapón delante de ellos y empezamos a juntarnos dos patrullas en espera en las piquetas, lo cual está bien para charlar pero no para mantener el foco. En resumidas cuentas, que en lugar de dos horas tardamos tres horas, algo que normalmente me hubiera dado igual salvo justo ese día que tenía que salir pitando en el coche de vuelta para Pedraza y comer con la familia.

A veces pasan estas cosas. Hubo sugerencias para poner una o dos dianas no puntuables de colchón pero sin saber realmente por qué se produjo el tapón no sabría qué sugerir. En todo lo demás hay que reconocer una organización exquisita.

Claudino, Dioni y Virginia fueron estupendos compañeros de patrulla. Era la primera vez que coincidía con Dioni y Virginia y fue muy entretenido. Ambos tiraban con arcos muy bonitos. El Dioni no recuerdo de qué fabricante era pero estaba en las 53 libras. El de Virginia, un Bearpaw Raven precioso, estaba en las 40 libras. Claudino mantenía su bonito Falco. Puesto que compartíamos aficiones como la informática, el tiro con arco y los juegos de rol y mesa, las conversaciones fueron saltando de tema en tema. Les deseo muchísima suerte con su nuevo club Arqueros Libres de Valdorros. En el caso de Dioni, que se dedica a fabricar flechas de madera para algunas personas he pensado en encargarle una docena para probar.

Como me tocó anotar apenas saqué la cámara. En una tirada me gusta tirar flechas y hacer otra cosa, pero solo una. Puede ser hacer de reportero o anotar pero no las dos porque es un peñazo estar cambiando entre cámara, bolígrafo y hoja de puntuación.

Mi objetivo era superar los 251 puntos de la primera jornada de liga. Cuando llegamos a la última diana estaba en 245 y la primera flecha (horrible) impactó en el cuerpo. 250. La segunda flecha describió un vuelo precioso pero se coló por arriba. Toda la patrulla se quedó sorprendida porque incluso parecía haber atravesado el corazón de lo bien dirigida que iba (eran unos 30 metros) pero no, había fallado por un pelo. Así que me quedé con la miel en los labios, 250 puntos y una sensación extraña. Una última gran flecha se había ido fuera. Todavía ahora puedo recordar todo en ese tiro, la concentración, el foco en el punto más pequeño, la visualización de la conclusión, una suelta perfecta, un vuelo parabólico recto y un cero.

Firmé mis dos hojas de puntuaciones y me despedí un poco apresuradamente pero es que ya llegaba una hora tarde a mi compromiso familiar. Más tarde esa noche descargué la hoja de puntuaciones y comprobé que había quedado cuarto en el día (de un total de 12 tiradores). Más aún, comparando puntuaciones de la primera jornada vi un descenso de puntuaciones generalizado confirmando la dificultad de la tirada (ya la primera jornada me había parecido de dificultad media-alta) así que tuve que dar por muy buenos mis 250, claro, y más acompañados de 3 11's y 5 10's (y fallos estúpidos en segundas flechas).

En cualquier caso, fue un día para probar los dos elementos de la técnica que he comentado antes y la puntuación rápidamente pasó a un segundo plano.

Ahora habrá que esperar a septiembre para la cuarta jornada de liga. No hay problema, tenemos la especial Soriano, la medieval de Ávila, quizá la medieval de Hita, algo habrá en Bastión de Alanos y tenemos el viaje a finales de julio a Gales para probar nuestros arcos históricos "en proceso". Y entre semana las escapadas a partir de las siete de la tarde (antes es mortal) para practicar y practicar.