La fiebre del amarillo campa a sus anchas en el arco tradicional. Cómo identificarlo y resolverlo

Es un hecho que la fiebre o el pánico al amarillo se cobra muchos arqueros tradicionales pero casi nadie con arcos recurvos, longbows o históricos está correctamente "diagnosticado". Y esto sucede a pesar de que es clave identificar este problema en las fases tempranas para atajarlo o se convertirá en un "estilo particular" del arquero o arquera sin la consideración que realmente merece.

La fiebre del amarillo es un estado de ansiedad que imposibilita una adecuada ejecución del tiro por establecer un vínculo tóxico entre la acción de apuntar y el momento de la suelta de la cuerda. Se produce porque no se establece suficiente distancia mental entre el momento de "apuntar" (con o sin referencias) y la acción de suelta, y el cerebro, tras cientos de flechas viendo que ambos sucesos están pegados, los termina por considerar en la práctica uno solo y provoca una suelta absolutamente involuntaria, como un espasmo, cuando el arquero o arquera dictamina que está apuntando y que su posición es la correcta para continuar con la ejecución del disparo en sí. No se manifiesta igual tirando con clicker o sin clicker, con arco compuesto o con longbow, pero aquí nos vamos a detener en arcos llamados tradicionales como un arco recurvo de madera, longbows modernos o arcos históricos en donde no existe clicker.

Para evitar listar estos tipos de arcos continuamente, me referiré a todos ellos como si fuera un arco longbow ya que el problema se manifiesta de la misma forma.

Cómo aparece la fiebre en el amarillo en modalidades tradicionales

Como decía antes, se trata de un problema de índole mental en la rutina de tiro de un arquero. No es un trastorno o una enfermedad, evidentemente, pero tampoco es un problema de carácter físico. La gente que tiene fiebre del amarillo no la sufre por un problema de musculatura o por una lesión, se trata de una programación cerebral, una especie de "surco" más o menos profundo en la plasticidad neuronal que permite al cerebro, creyendo que nos ayuda "atajando" estímulos y reacciones, a traicionarnos en el instante más crítico de la secuencia de pasos para tirar una flecha; en la suelta.

Una persona con un longbow suele manifestar los inicios de la fiebre del amarillo cuando empieza a acortar el tiempo de anclaje. Se posiciona bien, coloca bien mano de arco, flecha en la cuerda, agarre, relaja mano de cuerda, pretensa, abre cerrando escápulas y cuando llega al punto de referencia del anclaje en la cara (comisura del labio, por ejemplo), ya está sintiendo que está en posición de soltar la flecha porque está "apuntando". Que no use referencias visuales para apuntar es completamente irrelevante para la fiebre del amarillo, lo único que importa es que el cerebro considere que en ese punto, si soltara la flecha, la flecha iría al objetivo. Podemos pensar que en la fiebre del amarillo, apuntar equivale a tener el pensamiento de "si suelto ahora, creo que la flecha irá a donde quiero", con eso basta.

He preparado tres vídeos cortos para el artículo en donde se ven los tres aspectos fundamentales que comentaré. En los tres se impacta en la diana con éxito. He elegido esos vídeos adrede para evitar que la gente piensa que sólo es un problema cuando se falla. No, es un problema ya antes de que se empiece a fallar, por eso cuesta detectarlo a tiempo.

Primer vídeo. Ejemplo de snapshooting. Ése soy yo hace unos tres o cuatro años. Nótese cómo se producía la suelta en el instante del anclaje con el arco "apuntado"

Si esta dinámica de "suelto cuando siento que he apuntado correctamente" no se detiene, el anclaje pasa de 3 segundos a 2, de 2 a 1, de 1 a medio segundo y con el tiempo es prácticamente inexistente. Acaba por producirse el snap shooting o "tiro instantáneo" en donde en cuanto sentimos que hemos llegado al punto de referencia del anclaje, nos resulta suficiente para soltar. Esto en parte sucede porque mucha gente quiere poder llegar a anclar ya en una buena posición de apuntar y en el mundo tradicional esto se da con bastante frecuencia. Rara vez vemos a alguien que abra y ancle y luego se mueva significativamente para apuntar, se quede quieto y finalmente se produzca la suelta. Lo que normalmente vemos es que coinciden en el tiempo el anclaje y la valoración del arquero o arquera de que "aquí estoy bien para soltar". Esto no es instrínsecamente malo pero es un factor de riesgo muy alto para caer en el snap shooting y poco tiempo después en la fiebre del amarillo.

Cuando vemos a un amigo o amiga que se abandona peligrosamente al snap shooting normalmente se lo hacemos ver con frases como "¡párate! ¡no hay prisa!" o "¡ancla más tiempo, un par de segundos!". Y entonces muchas veces lo que hacemos con esta sugerencia en acelerar la aparición de la fiebre del amarillo. ¿Cómo es esto posible? Porque el cerebro es capaz de complacernos y anclar más tiempo y a la vez seguir con la misma reacción instantánea entre apuntar y soltar.

Efectivamente, nosotros mismos o nuestro amigo o amiga se da cuenta del snap shooting y se conjura para erradicarlo. Lo que hace entonces es abrir el arco, anclar y aguantar el anclaje pero sin apuntar. Hay gente que orienta el arco ligeramente hacia arriba, otras personas lo hacen comenzando desde abajo. Ahí no existe estímulo para tirar porque resulta obvio para el cerebro que soltar ahí dará el traste con la flecha. Muy bien, entonces el arquero o arquera, ya anclado, empieza a bajar el arco o a subirlo, dependiendo del punto de inicio del anclaje y va evaluando mentalmente cuándo ha llegado al punto correcto. Insisto, es igual si usa split vision, gap shooting, memoria muscular o alguien se lo dice desde fuera. En cuanto el cerebro evalúa que, en ese punto, soltar la flecha probablemente vaya al blanco, el cerebro da la orden sin que el arquero o arquera pueda hacer nada por evitarlo. Sí, ha habido un anclaje de unos segundos, como queríamos, pero ¿de qué ha servido? Hemos avanzado una casilla más en la fiebre del amarillo. Antes, hacíamos snap shooting, ahora soltamos con el arco en movimiento cuando el cerebro lo decide.

Lo siguiente, si nadie le pone remedio, es que ese tirar en movimiento poco a poco se descontrole. Durante unas semanas o incluso meses, puede funcionar por el oficio del arquero o arquera y la puntuación puede no resentirse pero es solo cuestión de tiempo que aparezca un día, ya sea competición o no, en donde de repente hayamos soltado antes de tiempo o con más espasmos o nos quedemos bloqueados y ni siquiera soltemos porque tenemos miedo del propio espasmo y tengamos que desmontar la flecha y volver a empezar.

Segundo vídeo. Luiyo hace unos meses con el tiro dinámico, un clásico en arqueros tradicionales. Dinámico hacia arriba y hacia abajo. El último fragmento muestra el intento por detenerse antes de que se produzca la suelta

Yo os pregunto ¿a cuántos arqueros o arqueras conocéis que hagan snap shooting? ¿y tiro en movimiento? Bastantes ¿verdad? Explicar por qué se da tanto daría para un artículo aparte pero seguramente todos intuímos que se debe a que a las modalidades más tradicionales se le ha prestado menos atención en aspectos de la técnica y también en aspectos mentales. Con la excusa del instinto y la "pureza" no hemos tenido mucho interés en aprender de las otras modalidades cuestiones totalmente transversales y aplicables. Y desde las otras modalidades y estamentos hay que reconocer que tampoco tienen mucha motivación por divisones minoritarias. Si fuera capaz de hacer de traductor del enorme conocimiento que se aplica en arcos compuestos y recurvos (los conocidos como olímpicos) a los arcos de corte más tradicional, cumpliría uno de los objetivos que me puse cuando decidí ser monitor de tiro con arco hace ya un año.

Cómo podemos reducir la fiebre del amarillo

El "surco" en nuestro cerebro nunca va a desaparecer pero podemos suavizarlo o crear otros "surcos" más potentes que lo compensen con creces. Por eso se habla de reducir y nunca de eliminar la fiebre del amarillo.

La clave no está en los trucos y ejercicios que hay por Internet, la clave está en saber dónde está el origen del problema. Y está en esa asociación indisoluble que el cerebro cree, por infinidad de repeticiones con las que le hemos alimentado, que existe entre "he apuntado" y "debo soltar". Es un grandísimo error que pensemos que tras apuntar hay que soltar. Hay que hacer otras cosas, ahora veremos qué, y luego aparece la suelta. Y no hablo de que la fiebre del amarillo solo se resuelve si la suelta se produce por sorpresa e insconcientemente (lo ideal), la fiebre del amarillo se puede resolver bastante bien incluso cuando la suelta es muy consciente, pero no debe ser el siguiente paso tras considerar que "he apuntado".

Cada vez que hay fiebre del amarillo nos estamos comiendo un sándwich sin nada entre medias y necesitamos poner algo entre rebanada y rebanada, necesitamos crear un tercer elemento que separe claramente ambos aspectos (rebanadas) del tiro, apuntar y que se produzca la suelta (o "soltar" si lo hacemos conscientemente).

Ese elemento intermedio es fundamentalmente mental y se recomienda poner la atención en algo muy focalizado. No se trata de evadirse del tiro, se trata de tener el foco atencional en un aspecto o una sensación. Cuanto más concreto y específico, mejor, porque es más probable que nuestro cerebro no se distraiga. Es mucho mejor focalizar en que los ojos estén quietos, algo concreto, que en que toda la cara esté quieta, más general. O, si nos gusta el diálogo interior, es mucho mejor repetirnos una palabra, algo concreto, que escuchar una canción en nuestra cabeza, demasiado general. Evidentemente, cada deportista es un mundo, pero conviene alejarnos lo posible de que el foco de nuestra atención sea la mano de cuerda. Por ejemplo, sería un gran error focalizarnos en la sensación de los dedos de cuerda en nuestra cara o, peor aún, en la sensación de los dedos en contacto con la cuerda. No parece muy inteligente querer romper un vínculo mental con la suelta dirigiendo la atención de nuestro cerebro a algo que tiene tanto que ver (físicamente) con el instante de la suelta.

Buenos ejemplos pueden ser una palabra con significado que nos repetimos mentalmente "calma, calma, calma, calma..." o la sensación de que hemos cerrado escápula, que tenemos el centro de gravedad del cuerpo bien (nos sentimos en equilibrio) o a veces el propio centro de la diana puede valer.

Este paso adicional entre "he apuntado" y "suelta" hace que en realidad la rutina funcione así: (1) colocación, (2) pretensado, (3) abrir, anclar y apuntar, (4) "foco atencional" durante unos segundos, (5) suelta/disparo y (6) acabar el tiro.

Hay ejercicios concretos que nos permiten acelerar la aparición de ese sándwich y yo recomiendo realizar los pasos 1, 2, 3 (y opcionalmente el 4) pero no concluir con el disparo, desmontando el arco. Esto puede hacerse conscientemente y con la frecuencia que uno considere pero por sí solo no resuelve a largo plazo la fiebre del amarillo aunque sea una gran ayuda para el "tratamiento" que hemos comentado antes, porque suaviza el famoso "surco" desconectando el estímulo y la reacción para el cerebro. Le estamos diciendo el cerebro "una vez que apunto, no necesariamente quiero hacer el disparo" y si se lo decimos suficientes veces podemos ayudar mucho en nuestra recuperación.

Para nota

Llegados a este punto, conocéis por qué aparece la fiebre del amarillo, cuán propensos somos los arqueros tradicionales a ella, dónde reside el problema realmente y cómo solucionarlo. Sin embargo, he dejado para este momento un aspecto que sugiero que introduzcáis "para nota". Con o sin fiebre del amarillo, una mejora en la rutina mental ayudará muchísimo en ese instante tan crítico que es la suelta y que tantas veces traiciona a toda una secuencia previa de pasos perfectamente ejecutada.

¿Recordáis ese foco de nuestra atención mental? Lo podemos elevar a la categoría de "objetivo mental", que es como se refieren a ello en la literatura específica. Ese objetivo mental, algo muy concreto, específico y que conviene alejar de las mano de la cuerda (pongamos una palabra que nos decimos con nuestra voz interior) empieza en cuanto anclamos y no concluye hasta unos segundos después de la suelta, justo antes de considerar que hemos acabado el tiro. Así es, ese objetivo mental que habíamos colocado como la "sustancia" del sandwich entre anclaje/apuntar y la suelta, se mantiene hasta unos segundos tras la suelta. La analogía del sándwich hay que actualizarla.

La rebanada inicial se mantiene, es el paso de anclar/apuntar. La sustancia (pongamos queso untado) sigue siendo el objetivo mental (la palabra que nos decimos) y la segunda rebanada es el paso de acabar el tiro (que se refiere a colocarnos en la posición que deseamos para todos los tiros, independientemente de cómo nos haya ido y que no es brazos caídos, lógicamente). ¿Dónde queda la suelta en este sándwich? Fácil, es un minúsculo trocito de nuez dentro del queso untado, nada más. A veces ni nos daremos cuenta de que el sándwich lo contenía pero si nos damos cuenta, es algo pequeño, rápido, sin importancia.

Tercer vídeo. Angela es un buen ejemplo de arquera que apenas se inmuta en su rutina mental. Incluso en un concurso de tiro rápido (al final del vídeo) consigue mantener la esencia de su técnica aunque reduzca el tiempo entre "apunto" y "suelto".

Si conseguimos dotarnos de un objetivo mental que arranque en el anclaje/apuntado y lo retengamos hasta que entremos en el paso de acabar el tiro, no solamente estamos atacando a la raíz del problema de la fiebre del amarillo, estamos también facilitando que la acción de soltar pase de ser más consciente (y propensa a error) a más inconsciente (y relajada e inadvertida).

Factores de riesgo para la aparición de fiebre del amarillo

Concluyo este artículo sobre técnica de tiro listando los elementos que contribuyen a este problema.

  • Arcos de excesiva potencia. Conducen al snap shooting con mucha facilidad y ya sabemos que el snap shooting está asociado al primer síntoma de la fiebre del amarillo. Hay gente con arcos que no domina físicamente y que no sufren de fiebre del amarillo, simplemente tiemblan, apenas anclan, etc, pero no manifiestan la fiebre del amarillo. Aún así, está claro que no poder anclar con comodidad unos segundos es un factor de riesgo porque tenderemos a querer llegar al punto de anclaje ya con esa sensación de "he apuntado" para no sufrir físicamente, soltando casi al momento.
  • Querer centrarse en la mano de cuerda en la secuencia de tiro. Cuanto más llevamos la atención mental a la mano de la cuerda, más fácil es que el cerebro una apuntar y soltar como una sola acción.
  • Considerar que una vez que hemos llegado al estado "he apuntado" (insisto, con o sin referencias obvias) se ha de producir la suelta. Esto no está escrito en ningún sitio y haremos bien en desterrar este pensamiento.
  • Tirar flechas con un nivel de ansiedad subjetivo alto. En una escala subjetiva en donde el 0 es paz mental absoluta y 10 es angustia y sufrimiento insoportables, un 3 debería ser el máximo asumible fuera de la competición y el 6 en competición. La ansiedad impide tener un buen objetivo mental.
  • Tirar flechas mecánicamente sin prestar atención a la secuencia de pasos, casi de forma rutinaria e insconsciente. Esto acelera la programación subconsciente del "surco". Una cosa es "flecha tirada, flecha olvidada" y otra muy diferente es que cada flecha importa y mucho.
  • No dejar el arco por el resto del día cuando estamos sufriendo síntomas de la fiebre del amarillo. Si no controlamos lo que estamos haciendo, es preferible cancelar el resto de flechas, no incrementar la ansiedad y frustrarnos. Dejar de tirar flechas no resuelve la fiebre del amarillo pero puede evitar que vaya a más. Al volver a tirar (al día siguiente, por ejemplo) se ha de trabajar muy conscientemente sobre este aspecto.

Espero que os haya resultado una lectura interesante y os facilite la identificación de este problema crónico en los que tiramos tradicional. Lo bueno es que la vacuna para la fiebre del amarillo (dotarnos del objetivo mental) es una buenísima receta para mejorar significativamente en nuestra habilidad con el arco. No dudéis en dejar vuestros comentarios o dudas al respecto.

Quisiera agradecer a Carlos Morillo Prats y a todo el equipo de formadores de la Federación Española de Tiro con Arco las enseñanzas sobre estos aspectos relacionados con la psicología aplicada al tiro con arco durante los diferentes cursos de Monitor RFETA y Monitor Nivel 1 de Tiro con arco.