Nuevo arco de Angela de tipo coreano

Ya hace un par de años Angela comentó que a su (pequeña) colección de arcos le faltaba uno en especial; uno coreano. Por faltarle le faltan muchos pero dentro de los arcos recurvos compuestos trdicionales, el coreano le parecía un buen representante.

Según mis cuentas Angela tiene cinco arcos. Dos Bearpaw Slick Stick idénticos de 25# (flatbows modernos de 58"), un custom Slick Stick de 59" y ~28#@25", un Mollegabet (prehistórico) y ahora este coreano híbrido (con materiales modernos). Una particularidad de tener un arco coreano es el incentivo de aprender a tirar con el agarre de pulgar en lugar del agarre mediterráneo, que es en parte lo que Angela veía detrás de hacerse con uno de éstos.

La oferta en Internet para arcos coreanos es bastante amplia (con mucha porquería también) pero Angela se lo tomó con calma y durante dos años estuvo consultando a nuestros amigos de la SPTA Jonathan, Angharad y Richard por diferentes fabricantes y modelos así como libras y longitud. También consultamos a Hilary Greenland por alguien que pudiera ayudarnos desde Corea ya que podíamos aprovechar nuestras vacaciones allí y nos dio el nombre de Thomas Duvernay que a su vez nos acabó recomendando Freddie Archery en vista de nuestro presupuesto y las necesidades particulares. A todos ellos, ¡muchísimas gracias!

Con toda la información acumulada, Angela se decidió por el nuevo modelo de 2018, el Authentic KTB I, en su variante de 48" y con 35# a 31" (el estándar de apertura para estilo coreano).

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Página del catálogo de 2018 de Freddie Archery

Los materiales son: bambú, fibra de vidrio, corcho, abedul, piel de oveja, piel de vaca, cuero y barnizado con laca.

El hecho de que Angela se atreviese con un arco tan corto y con 35# a 31" (pongamos, ~30# a 28") cuando ella está acostumbrada a arcos más suaves y más largos dice mucho de las pruebas que hizo con arcos similares en donde pudo comprobar la eficiencia del diseño del arco tradicional coreano, por muchos considerado el mejor del mundo.

Tomada la decisión en abril, hicimos el pedido a Freddie Archery indicando que no queríamos que lo enviase hasta que no lo hubiera probado Angela in situ en Corea durante nuestras vacaciones. Así es, podríamos haberlo tenido hace meses en casa pero pensamos que sería mucho más inteligente (e interesante) la prueba en origen. De esta forma, si había algún cambio que hacer (en libras, nos imaginábamos) la logística del envío y devolución habría sido nula. Naturalmente, la decisión de ir a Corea del Sur de vacaciones condujo a esta decisión y no al revés...

Tras un intercambio un poco complicado de correos con Freddie, parecía que nos veríamos con él el día 4 de septiembre (hoy) en su sala de tiro en Pyeongaek pero al final no pudo ser. Por señalar algún aspecto negativo de la compra del arco ha sido el proceso un poco caótico por email, creo que eso de venir a probar el arco ha causado demasiada confusión. Aquí hay poca moraleja, lo normal es que compres el arco y te lo envíen, lo que hemos hecho nosotros es complicar(nos) la vida. El proceso de compra normal, de elegir el arco (tienen muchos modelos diferentes) y pagarlo para unos días más tarde recibirlo en casa es, sin duda, lo que sucede en el 99.99% de los casos.

Por la mañana nos despertamos en Suwon, una ciudad al sur de Seúl en donde se va a celebrar un festival de tiro con arco tradicional coreano de jueves a domingo, y cogimos el metro (en su extensión metropolitana) de Seúl para ir más al sur, hasta Pyeongtaek, para ver el arco. Para los que vivís en Madrid, es como si nos hubiéramos despertado en Las Rozas y hubiéramos ido en metro hasta San Lorenzo del Escorial.

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Afortunadamente, cuando llegamos al lugar donde yo intuía que estaba la sala de tiro, vimos este cartelón en un edificio

Habíamos llegado media hora más tarde de lo que le habíamos comentado a Freddie porque habíamos pasado una noche toledana por demasiado pollo picante en la cena del día anterior y cuando nos metimos en el ascensor para subir al quinto piso nos cruzamos con dos mujeres que en lugar de salir se miraron y se volvieron a meter en la cabina. Efectivamente, eran las dos mujeres a cargo de la sala de tiro en ausencia de Freddie que viendo a dos extranjeros como nosotros sospecharon que su intento de pausa para comer quedaba pospuesto un rato más. Unos segundos más tarde y habríamos tenido que esperar a que abrieran de nuevo.

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Una sala de tiro indoor muy cuca

Sabían perfectamente quiénes éramos y a qué veníamos porque rápidamente una de ellas se metió en una salita y sacó el arco de Angela. La primera impresión y la segunda y la tercera fue que era una maravilla de arco. Ya sabemos que no está hecho con materiales y técnicas tradicionales 100% pero el arco en sí es una pasada y seguramente mucho más agradecido con nuestra forma de tiro.

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Aquí una de ellas se ofrece a montar el arco

Fue obvio que teníamos una barrera lingüística. Ninguno de los cuatro idiomas en los que Angela y yo podemos defendernos (castellano, inglés, francés y japonés) iba a servir de mucho así que recurrimos a una aplicación popular de traducción en Corea del Sur, "Papago" de la empresa Naver, un Google coreano. El reconocimiento de voz hace de las suyas pero nos ha sacado de muchos problemas durante el viaje ya que aquí el inglés es escaso tirando a nulo.

Angela se fue a la línea de tiro de una sala que tendría unos 15 metros de distancia a las dianas como mucho, cogió tres flechas de carbono que le prestaron y se dispuso a tirar. Antes de que pudiese colocar la primera flecha, la interrumpieron para que se pusiera un guante protector de mano de arco. Angela accedió por educación (no usamos esas protecciones nunca, para eso tiramos con flechas bien emplumadas) pero le quedaba tan grande que se lo quitó y se lo devolvió (con una sonrisa mitad "perdona" mitad "¡que no!").

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Ahora ya lista para probar el arco nuevo ¡qué emoción!

Nuestro miedo era que el arco fuera demasiado duro para ella. Todas sus pruebas previas indicaban que iría bien pero quién sabe si esa longitud de 48" jugaría demasiado en su contra... Como espectador, yo estaba pendiente de cada gesto y, al menos desde mi punto de vista, pareció abrirlo, anclar a su apertura y aguantar sin problema. No solo eso, las tres flechas fueron directas al amarillo acompañadas por los espontáneos "oooh" de las dos mujeres.

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Angela vista desde su espalda, yo no perdía ojo. No sé si se aprecia bien pero estamo en un quinto piso

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Yo lo veo todo bien, la verdad

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En esta foto parece que Freddie Archery la patrocina. Nótese el ángulo que hace la cuerda en el agarre, en el límite para el agarre mediterráneo gracias a que Angela tiene unas manos finas

A la primera tanda le siguió una segunda tanda de flechas con idéntico resultado y mismas buenas sensaciones, ya manifestadas de forma clara por la arquera. El arco pasaba la prueba con nota.

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Parece que estuviera diciendo ¿me lo puedo quedar? ¿de verdad?

Ya tendremos tiempo de probarlo a fondo y hacer una reseña en condiciones (esto es más un relato de la adquisición) pero aquí tenéis algunas fotos más.

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Yo también me animé a probarlo, claro, y me encantó. Fueron solo dos tandas, como Angela, pero me resultó muy ¿divertido? tirar con el arco. No sabría decir más, con media docena de flechas no hay matices, pero destacaría que la apertura, incluso para mí, se hizo muy agradable y apenas noté pinzamiento en los dedos.

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Ese codito un poco alto...

Tampoco queríamos entretener más a las dos mujeres así que con ayuda de la app de traducción dejamos claro que de ninguna manera nos íbamos a llevar el arco en el avión de vuelta. Que todo el pack, incluida la bolsa de regalo que nos dieron, tenía que seguir el plan original de envío por mensajería. Resuelta esta incógnita y con pena de no poder tirar más flechas, les agradecimos muchísimo su tiempo y amabilidad, nos hicimos alguna foto con ellas y les dejamos con su rutina mientras nosotros nos fuimos de vuelta al metro para volver a Suwon. Por cierto, que les llamaron muchísimo la atención nuestras brazaleras de cuero, será que aquí apenas usan protección por tirar con la flecha en el otro lado y en olímpico gastan las miniaturas de plástico.

Os dejo con un vídeo que lo dice todo. Creo que además se quedaron con muy buena impresión de los arqueros españoles :)